martes, 10 de septiembre de 2013

Macanudo y el tiempo cinematográfico




Desde los años 60, especialmente en el campo de la semiótica, las relaciones entre comic y cine se han establecido como un preciado y recurrente objeto de estudio. Ciertos conceptos de la teoría cinematográfica (montaje, encuadre, elipsis) fueron utilizados para conformar “un lenguaje del comic” y explicar las implicancias estéticas y sociales de las influencias entre ambas disciplinas.

En el caso de
Macanudo de Liniers, la influencia cinematográfica pasa mayormente por la apropiación de una idea de cine que por la utilización de una serie de herramientas. Una concepción del cine como instrumento mecánico de captación de la realidad, ingresa en Macanudo modificando la idea de tiempo en el comic y quebrando, por momentos, con cierta estaticidad generada por el interés, casi exclusivo, en la organización de elementos en el espacio.

Instantes cualesquiera.
El comic clásico establece un montaje de instantes privilegiados, los cuales se construyen en función de la cantidad de datos que puedan proporcionan al lector. A diferencia de esto, las historietas de Macanudo proveen instantes que parecieran haber sido capturados del continuo de la realidad y que no dependen de una acumulación comunicable de información visual en la viñetas. De esta forma se presentan dos temporalidades distintas: una en la cual, el tiempo se condensa en el cuadro y otra en la que este se establece a partir de instantes cualesquiera tomados de la realidad cotidiana.

Freeze.
El freeze en el cine, por lo general, se utiliza para congelar un momento del presente generando la pregunta por el futuro del mismo. El uso en Macanudo pareciera confirmar lo dicho en el punto anterior. Una situación se congela justo en antes de que el chiste llegue a su remate. El humor recae sobre la situación antes que sobre la acción, vuelve a oponerse el instante al desarrollo.

Tiempo puro.
Más cercano a ciertos filmes de Antonioni que a comics como Superman o Dick Tracy, en algunos de sus cuadros, Liniers presenta situaciones completamente desprovistas de una acción rectora de la historia. Tiempos muertos en un ascensor o en una charla con un amigo serian considerados momentos superficiales para una historieta clásica pero en Macanudo se convierten en un material altamente valioso. Un tiempo que se siente en la realidad pero que suele ocultarse en la ficción.
Estableciéndose como momentos espacio-temporales puros, el tiempo deja de ser funcional a la acción y se hace visible.

Si bien vale la pena aclarar que estos elementos no se observan en la totalidad del obra de Liniers, podría decirse que la preocupación por las características temporales de un medio artístico que, históricamente, se ha ocupado, casi exclusivamente, de la “representación espacial” de la realidad, permite
romper con esa necesidad de comprender, de racionalizar, abogando por un vinculo más sensible tanto con el comic como con la realidad.
   

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